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¿Cómo impacta el ejercicio físico en el cáncer de mama?

Hacer ejercicio físico con regularidad trae enormes beneficios para tu salud, entre ellos reducir las probabilidades de tener un diagnóstico de cáncer de mama. Aquí te contamos cómo el ejercicio impacta en esta enfermedad.


Impacto del ejercicio en el cáncer de mama

La obesidad y la inactividad física, son responsables tanto de un mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama como de un mayor riesgo de recaída del mismo. La prevalencia de inactividad se ha estimado en un 40 % a nivel mundial, conformando un segmento de población para el desarrollo cáncer de mama asociado con la inactividad física de aproximadamente un 10 %.

El ejercicio además de contribuir a la reducción de la mortalidad global y de la mortalidad cardiovascular también protege del riesgo de cáncer de mama e incluso mejora su pronóstico.Se estima que 1 de cada 4 casos de cáncer de mama podrían prevenirse con una dieta saludable,control de peso y actividad física. Durante los últimos 20 años se han realizado más de 80 estudios que evalúan la asociación entre la actividad física y el riesgo de cáncer.

En un reciente metaanálisis de 38 estudios prospectivos de cohortes publicados entre 1994 y 2017 en el que participaron 2,53 millones de mujeres incluyendo 68.416 casos de cáncer de mama, se ha confirmado nuevamente una asociación inversa entre la actividad física y el riesgo de cáncer de mama de forma estadísticamente significativa en reducción del 13 % (RR = 0,87; IC 95%: 0,84–0,90).

¿Cuánto ejercicio debo hacer para reducir el riesgo de cáncer de mama?

Los estudios realizados para evaluar el impacto del ejercicio en la salud miden la actividad física en equivalentes metabólicos (MET), o MET/horas. Por ejemplo, caminar a paso rápido (5 Km/h durante 1 hora) equivale a 3,5 MET/hora.

La reducción del riesgo de cáncer mejora al aumentar la intensidad del mismo es decir el número de MET-horas por semana (alrededor de un 3 % por cada incremento de 10 MET/hora a la semana).

En un estudio de casos y controles se demostró una reducción del riesgo de hasta 5 %, llegando al 12 % en mujeres nulíparas, por cada 6 MET-hora/ semana.

En las guías del “World Cancer Research Fund/ American Institute for Cancer Research y American Cancer Society (2020) Recomiendan actividad física , sentarse menos. Realizar ejercicio aeróbico al menos 150-300 minutos por semana de moderada intensidad, o 75-150 minutos por semana de intensidad vigorosa. La US Dept of Health and Human Services (2018) recomienda, además de lo anterior, realizar al menos dos días a la semana ejercicios de entrenamiento de fuerza muscular y resistencia de los principales grupos musculares.

Recomendaciones de actividad física después de un cáncer de mama

La mayoría de las pacientes después de sufrir cáncer no cumple las pautas de ejercicio físico recomendado e, incluso, muchas de ellas no realizan ninguna actividad de tiempo libre. Sin embargo, la evidencia sugiere que incluso la actividad física de intensidad leve puede mejorar la condición física y funcionalidad de las pacientes.

Algunos impedimentos habituales incluyen no disponer de tiempo, no tener entorno aceptable,incertidumbre sobre la seguridad del ejercicio después del tratamiento adyuvante o cirugía, desconocimiento respecto a las actividades apropiadas y la presencia de limitaciones físicas secundarias al tratamiento oncológico .

El alivio del dolor, superar la ansiedad y recuperar los déficit nutricionales pueden facilitar el inicio de un programa de entrenamiento físico. Caminar, nadar o usar una bicicleta estática son seguros para prácticamente todas las pacientes.

El linfedema no es una contraindicación para realizar ejercicio físico, y no se requieren precauciones especiales para el ejercicio cardiovascular o aeróbico o el ejercicio de fuerza muscular - resistencia de las extremidades no afectadas.

Con frecuencia se recomienda a las pacientes para que protejan o eviten usar la extremidad lo que implica ciertas limitaciones en las actividades de la vida diaria y a menudo se convierte en un obstáculo para practicar ejercicio.

Sin embargo, varios estudios randomizados controlados han demostrado que los ejercicios de resistencia como levantar pesas, de manera lenta progresiva y supervisados, son seguros para las pacientes con cáncer de mama y no empeoran el linfedema respecto al grupo control.

En una revisión sistemática de ensayos clinicos randomizados controlados que incluyó mas de 800 supervivientes de cáncer de mama, se mostró beneficio de los ejercicios de resistencia con mejoría significativa de la fuerza muscular sin incremento en linfedema. Basados en estos datos actualmente se está recomendado el entrenamiento de resistencia progresiva bajo supervisión (2-3 días no consecutivos por semana) como parte del tratamiento de pacientes con linfedema.

Las pacientes con neuropatía periférica (quimioterapia adyuvante con taxanos), osteoporosis,artritis o problemas musculoesqueléticos tienen un riesgo moderado de lesiones por el ejercicio. Se debe evaluar la estabilidad, el equilibrio y la marcha elegir el ejercicio más adecuado en función de los resultados, es aconsejable considerar la valoración de personal especializado (rehabilitador o preparador físico).

Una posible estrategia sería la prescripción inicial de actividad física de 1-3 sesiones de intensidad ligera o moderada de 20 minutos o más a la semana, con una progresión individualizada en función de la tolerancia y adherencia al programa hasta lograr lo que recomiendan las guias como American Cancer Society (2010-2012) , como mínimo 150 minutos a la semana de ejercicios aerobicos de moderada intensidad, o 75 minutos de ejercicios de intensidad vigorosa a la semana con ejercicios de resistencia 2-3 sesiones semanales que incluyan los principales grupos musculares.

Como se ha evidenciado, hacer ejercicio es fundamental para tener un cuerpo y una mente saludables, con él previenes la aparición del cáncer de mama y también puedes mejorar tu pronóstico de recuperación. ¡Anímate a practicarlo y experimentar todos estos beneficios!


Fuente: Santiago Escobar Gómez, mastólogo.


Clínica de Oncología Astorga, siempre contigo.


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