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Cómo prevenir y detectar tempranamente el cáncer de seno: Guía completa


Prevención del cáncer de seno

El cáncer de mamá es la primera neoplasia más frecuente de Colombia. El 2023 registró 107.181 casos prevalentes de cáncer y alrededor de 9.716 casos nuevos, la mayoría de ellos diagnosticados en etapa invasiva, según estadísticas de Cuenta de Alto Costo (CAC). Para las mujeres constituye una amenaza latente, pero al mismo tiempo totalmente prevenible y curable si se detecta a tiempo.


A la luz de estas estadísticas, desde la Clínica Astorga queremos alentar a las mujeres a ser proactivas con la prevención del cáncer de seno y su detección temprana. Un camino que comienza con elecciones de estilo de vida saludable y un seguimiento médico especializado, que ayuda a reducir significativamente su riesgo de desarrollar esta enfermedad y a disfrutar de una vida más larga y plena.


Prevención del cáncer de seno: ¿Qué hacer y cómo hacerlo?


La prevención del cáncer de seno pasa por tomar medidas que ayuden a reducir la probabilidad de enfermar con esta patología, y la importancia de esto radica en que aun tratándose de la causa más común de muerte por cáncer a nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede prevenirse actuando a tiempo.


Si bien algunos factores no pueden evitarse, como tener antecedentes familiares o genéticos, hay otros que sí disminuyen al modificar tu estilo de vida con las recomendaciones de oncólogos expertos que, además, darán seguimiento a tu caso.


Sin embargo, es cierto que algunas mujeres desarrollan cáncer de mama sin tener ningún factor de riesgo conocido, por lo tanto, los factores son simplemente eso: condiciones que aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad. No son determinantes.


Si te identificas con alguno, no significa que tendrás obligatoriamente este diagnóstico. Igualmente, no tener ninguno, no te hace exenta de desarrollar la enfermedad. En cualquiera de los casos, siempre es bueno llevar un control médico con oncólogos profesionales que sabrán guiarte en la prevención, cura o tratamiento de este cáncer.


Factores de riesgo modificables


Tener obesidad o sobrepeso:


Las pacientes menopáusicas mayores de 40 años que presentan obesidad tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama. Y aunque el riesgo por sobrepeso se asocia más con mujeres posmenopáusicas, las pacientes pre menopáusicas también arrojan un vínculo positivo con este factor.


Llevar una vida sedentaria:


La falta de actividad física genera condiciones metabólicas propicias para este diagnóstico. Por ejemplo, el 81,9 % de las mexicanas con cáncer de mama presentaron un alto nivel de sedentarismo, según estudios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEG).


Usar anticonceptivos hormonales orales:


Las píldoras anticonceptivas se consideran un riesgo a padecer cáncer de mama desde hace tres décadas. Sin embargo, el American College Obstetrics and Gynecology (ACOG) y otras investigaciones, sugieren mayores estudios para establecer una relación más específica.


Tomar hormonas:


Las terapias de reemplazo hormonal que incluyen estrógeno y progesterona se consideran un factor de riesgo si se toman durante la menopausia y por más de cinco años.


Beber alcohol:


El riesgo de padecer este cáncer crece cuando también lo hace la cantidad de alcohol que ingieres diariamente. La Federación Mexicana de Colegios de Obstetricia y Ginecología, establece que tomar más de una bebida alcohólica al día o 10 g de alcohol diarios, ya se considera un factor de riesgo.


Fumar tabaco:


Igualmente, fumar un cigarro al día durante un año se toma como factor de riesgo en mujeres mayores o menores de 40 años.


Historial reproductivo:


Las primerizas después de los 30 años, las mujeres que no amamantaron y las que nunca tuvieron un embarazo que llegue a término, también pueden ser más propensas a tener cáncer de mamá.


Disminuye estos riesgos con un mejor estilo de vida


  • Deja de fumar. Detener el tabaco es una forma inmediata de prevención del cáncer de seno, y sus beneficios aumentan con el tiempo.

  • Toma alcohol con moderación. Controla o limita lo más que puedas, incluso las pequeñas cantidades de alcohol seguirán siendo un riesgo.

  • Haz actividad física. Estar activo con el ejercicio puede ayudarte a controlar tu peso y mantener un estilo de vida saludable. Solo 150 minutos de ejercicio moderado a la semana (30 minutos, 5 días por semana) y un poco de entrenamiento de fuerza es lo que se recomienda.

  • Lleva un seguimiento médico si tomas píldoras anticonceptivas o recibes terapia de reemplazo hormonal.

  • Lleva un seguimiento médico si existen antecedentes de cáncer de mamá o ciertos genes heredados. Cuando los familiares que tuvieron o tienen cáncer de mama son de primer grado (mamá, hermana o hija) hay un aumento del riesgo a padecerla. Igualmente, las mujeres que heredan genes BRCA1 (cáncer de seno 1) y BRCA2 (cáncer de seno 2) pueden desarrollar riesgos según su tipo de mutación genética, antecedentes familiares y otros factores.


La importancia de la nutrición y el ejercicio


La coordinadora del Grupo de Investigación en Biología en Cáncer de Mama del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, Ana Lluch, asegura que tanto el ejercicio físico como la alimentación ayudan a controlar la obesidad y el sobrepeso, dos factores de riesgo que provocan exceso de hormonas sexuales, la cuales pueden estimular el crecimiento de células cancerosas. A su vez, fortalecen las defensas del sistema inmunitario para combatir precisamente las células malignas que surgen en el cuerpo.


Igualmente, el ejercicio ayuda a disminuir el riesgo de recurrencia si ya te han diagnosticado cáncer de mama en el pasado, pues favorece la regulación de hormonas, como la insulina y el estrógeno. De hecho, el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM) demostró que las mujeres activas tienen un 67 % menos de riesgo a recaídas y un 45 % menos de riesgo de muerte por cáncer.


Por su parte, la alimentación es una forma importante de prevención del cáncer de seno, la dieta que se sugiere es:


  • Variedad de frutas y vegetales: son ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes que pueden intervenir con el crecimiento de células cancerosas.

  • Alimentos ricos en fibra: ayuda y acelera el proceso de eliminación del estrógeno.

  • Leche baja en grasa y productos lácteos: son una buena fuente de calcio, que es importante para los huesos y la salud en general.

  • Productos a base de soja: la soja contiene isoflavonas cuya mayor ingesta se asocia con una menor mortalidad para el cáncer.

  • Alimentos ricos en vitamina D: es importante para la salud del sistema inmunológico y puede ayudar a proteger contra el cáncer de seno.


Detección temprana del cáncer de seno: autoexámenes y mamografías


Aun tratándose de una enfermedad maligna, las mamas pueden curarse con un diagnóstico precoz. El seguimiento médico y las revisiones ginecológicas son indispensables para la detección temprana del cáncer de seno o de cualquier anomalía que nos haga sospechar de él.


Sin embargo, el método más efectivo de detección temprana es la mamografía, reduciendo la muerte por este cáncer en hasta un 30 % de mujeres mayores de 50 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).


Este examen debe comenzar a hacerse a partir de los 40 años de edad o incluso antes, si tu médico te considera propensa a padecer el diagnóstico. En cualquier caso, no debes tener miedo, será un procedimiento de 20 minutos y es completamente seguro: solo estarás expuesta a una mínima cantidad de radiación.


Cuando lo hagas, el técnico de rayos X te colocará de pie frente a la máquina con el torso descubierto. Uno de tus senos se colocará sobre una plataforma de plástico. Luego, se cubrirá con otra placa y se presionará firmemente. Sentirás un poco de presión y tu pecho inmóvil durante la toma de la radiografía. Posteriormente, el proceso se repetirá con el otro seno.


El proceso de aplastar la mamá ayuda a extender el tejido y hacer visible cualquiera anomalía, como tumores u otras señales de cáncer. La lectura de estos resultados la dará un radiólogo después de terminar la cita médica.


Cómo hacer el autoexamen de seno


Además de la mamografía, es fundamental convertir el autoexamen de seno en un hábito. Esta práctica te ayudará a descubrir pequeños bultos o cambios en las mamas que adviertan de un posible problema, por lo que se considera una poderosa herramienta para la prevención del cáncer de seno.


Especialmente si eres menor de 40 años y/o tienes antecedentes familiares de este cáncer, es 100 % recomendable la autoexploración, pues la enfermedad tiende a ser más agresiva en mujeres jóvenes.


Para ser un correcto autoexamen de seno, sigue los siguientes pasos:


  • Paso 1: Busca bultos, hundimientos o enrojecimientos en tus senos.

  • Paso 2: Revisa que ambos senos estén en el mismo nivel.

  • Paso 3: Repite ambos pasos con los brazos abiertos y las manos en la nuca.

  • Paso 4: Con una mano aún en la nuca, procede a palpar un seno. Para esto, utiliza tres dedos y aplica movimientos circulares. Repite lo mismo en el seno opuesto.

  • Paso 5: Repite los pasos 3 y 4, pero ahora acostada.

  • Paso 6: toma el pezón y presiona para revisar que no salga ningún líquido.


¿Qué hacer si encuentras una anomalía en mi autoexamen o mamografía?


Si al hacerte un autoexamen de seno encuentras una masa o bulto notablemente más sólido que el resto del tejido mamario, es de suma importancia que un médico de atención primaria lo evalúe.


No importa su tamaño, ubicación o si es o no indoloro y/o móvil, todo bulto, enrojecimiento o anomalía en general debe ser evaluada por un profesional de la salud; pues, un tejido sano debe sentirse como una esponja o malla fibrosa consistente en la totalidad del seno.


Ahora bien, este descubrimiento no tiene por qué asustarse. La mayoría de los bultos son inofensivos y no cancerosos; sin embargo, es importante no ignorarlo como posible señal de alarma. Recuerda que la detección temprana del cáncer de seno también es una forma de prevenir que algo malo ocurra.


Si hay algo mal en tu mamografía


Si es tu mamografía la que arroja un resultado anormal, tu médico ordenará más exámenes para saber exactamente qué sucede. Esto tampoco debe asustarte. Lo anormal no significa obligatoriamente cáncer. De hecho, solo 1 de cada 10 mamografías anormales lo es.


También es posible que el médico te remita a un oncólogo especialista en mamas o un cirujano, para que sea él quien ordene pruebas y dé seguimiento a los resultados. Un profesional con experiencia sabrá exactamente qué medidas tomar para determinar tu situación y tratarla de la forma más rápida, segura y efectiva, en caso de que haya un problema.


Los pasos a seguir podrían ser:


  • Biopsia: extracción de una pequeña muestra de tejido para analizarla en un laboratorio y determinar si hay células cancerosas.

  • Biopsia por punción con aguja gruesa: se utiliza una aguja gruesa para extraer una muestra de tejido, generalmente guiada por ultrasonido.

  • Ultrasonido: una técnica que utiliza ondas sonoras para crear imágenes del interior del cuerpo. Se puede usar para guiar una biopsia por punción con aguja gruesa.

  • Mamografía de diagnóstico: se utiliza para obtener imágenes más detalladas de la mama después de una mamografía de detección anormal. Puede ayudar a determinar si hay cáncer.


Puntos claves para no olvidar


Esperamos que a este punto, todos podamos concluir que:


  • Controlar los factores de riesgo y crear hábitos saludables son la forma más proactiva de prevenir esta enfermedad. El cáncer de seno mata, pero puede prevenirse y curarse si se detecta a tiempo.

  • Presentar factores de riesgo no significa que tendrás cáncer, pero no tenerlos tampoco te hace inmune a esta enfermedad. No lo dejes al azar. Lleva un seguimiento médico y adopta buenos hábitos.

  • La forma más efectiva de prevención y detección temprana del cáncer de seno sigue siendo la mamografía y el autoexamen. No te confíes y convierte a ambos en un hábito.

  • Recuerda que hablamos del cáncer más curable en una etapa precoz. Que el miedo a un mal resultado no evite acudir a un especialista o hacerte una mamografía si sospechas que algo pasa.

  • No te asustes si ven algo en tu mamografía o descubres un bulto en tu autoexamen de seno. Los oncólogos especialistas sabrán determinar qué sucede exactamente y actuar de la mejor manera para tu caso.


No esperes a que sea tarde para cuidar tus senos. En la Clínica de Oncología Astorga queremos ayudarte a prevenir el cáncer de mama invitándote a programar tu mamografía ahora mismo. Contamos el único sistema de mamografía tridimensional en toda Colombia, lo que significa que:


  • Obtendrás una imagen de alta nitidez, aumentando en un 75% la posibilidad de detectar cánceres de mama invasivos.

  • Podremos descubrir lesiones de hasta 0,2 milímetros en menos de 4 minutos.

  • Reducirás en un 45% la dosis de radiación durante la mamografía.


Sabemos que este puede ser un momento inquietante para ti. Por eso, te brindaremos la atención y la calidad humana que necesitas, apoyándote y respondiendo cualquier pregunta que tengas, tanto a ti como a tus seres queridos.


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